El Gobierno avanza en una nueva etapa del denominado “plan motosierra”, con el objetivo de achicar aún más la estructura del Estado durante 2026. Según trascendió, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, trabajan en una reorganización que implicaría menos áreas, menos gastos y una nueva reducción de personal. Los primeros cambios se sentirían en el corto plazo.
A diferencia de la fase inicial, que se concentró en ministerios y dependencias centrales, esta etapa pone el foco en organismos descentralizados y entidades con funcionamiento autónomo, donde el Gobierno considera que todavía hay margen para recortes significativos. El plan prevé un análisis integral de cada institución: cantidad de empleados, funciones reales y tamaño de la estructura.
Uno de los puntos fuertes del ajuste sería la no renovación de contratos temporarios próximos a vencer. También se evalúan fusiones entre organismos con tareas superpuestas y, en ciertos casos, el cierre de oficinas o el inicio de procesos que podrían derivar en privatizaciones. Según la visión oficial, estas medidas permitirían “ordenar” el Estado y reducir gastos considerados excesivos.
Sturzenegger y Adorni mantienen reuniones permanentes para monitorear el avance del plan, que buscan tener consolidado durante 2026. La meta es mostrar un Estado más pequeño, con menos cargos y un funcionamiento que califican como “más eficiente”.
Aunque todavía no hay cifras finales, en la Casa Rosada aseguran que la decisión está tomada y que el recorte será inminente. La transformación del Estado será una de las prioridades centrales del próximo año, remarcan desde el Ejecutivo.






