El peronismo volvió a reunirse formalmente por primera vez desde la derrota electoral de octubre, en un encuentro marcado por pases de factura internos, advertencias sobre la fragmentación parlamentaria y el intento de ordenar una estrategia común frente al avance legislativo del oficialismo libertario. La reunión fue encabezada por los cinco vicepresidentes del partido, ya que Cristina Fernández de Kirchner —aún presidenta del PJ— permanece detenida en San José 1111 por la causa Vialidad.
El encargado de conducir el encuentro fue el jefe del interbloque de Unión por la Patria en el Senado, José Mayans, quien reveló que la principal decisión política fue avanzar hacia la reunificación en un único bloque justicialista en la Cámara Alta. “El tiempo reclama unidad”, afirmó, al tiempo que reclamó definiciones del Poder Ejecutivo sobre los recursos centrales de recaudación y el esquema económico del 2026.
Según explicó Mayans, la Secretaría Económica del PJ presentará una propuesta integral sobre impuestos, trabajo, producción y política cambiaria. El bloque busca fijar una postura firme antes del debate del Presupuesto 2026, uno de los temas que genera mayor incertidumbre entre gobernadores y legisladores.
Otro punto crítico tratado en la reunión fue la posible fractura del bloque de Diputados, ante la presión de algunos mandatarios provinciales sobre sus legisladores. La conducción partidaria intentará contener fugas y exhibir la mayor apertura posible con el objetivo de preservar un núcleo de votos opositores capaz de resistir proyectos clave del oficialismo.
La estrategia legislativa también incluye intentar convocar una sesión esta misma semana en el Senado para tratar los DNU vigentes. El peronismo quiere aprovechar que hasta el 10 de diciembre mantiene la mayoría absoluta en la Cámara, antes de que asuman los nuevos legisladores.
El mensaje hacia el Gobierno fue directo: quieren saber qué piensa hacer Milei con los impuestos federales —entre ellos IVA y Ganancias— y cuál será la política cambiaria prevista, ya que, según Mayans, “si el dólar se mantiene en $1.329, cambia toda la política monetaria”.
El encuentro no evitó los debates internos. Hubo críticas a la “visión de ultraderecha” del oficialismo sobre la reforma laboral, reclamos por la falta de consensos económicos y cuestionamientos a funcionarios libertarios. Pero Mayans bajó el tono a las tensiones dentro del PJ. “En política hay que acostumbrarse a conducir el desorden. Las diferencias existen, pero cuando hay que definir posiciones se llega a acuerdos”, señaló.
El senador también denunció la existencia de persecución política contra exfuncionarios kirchneristas y recordó los casos de Julio De Vido y Guillermo Moreno. En paralelo, ratificó el respaldo partidario a Cristina Fernández de Kirchner, a quien calificó como una figura central para “millones de argentinos”.
Máximo Kirchner, presidente del PJ bonaerense, también pidió reordenar al partido y retomar vocación de poder: “Salir del quinto infierno requiere creatividad, audacia y una victoria política antes que una electoral”.
Mientras el Gobierno avanza con reformas claves, el PJ intenta reconstruirse, contener a sus propios dirigentes y recomponer músculo legislativo para enfrentar la agenda libertaria en el Congreso.






