El fuerte sismo sacudió el sur del país y provocó derrumbes, decenas de víctimas y evacuaciones preventivas en distintas zonas del Pacífico.

Un potente terremoto de magnitud 7,8 sacudió este lunes el sur de Filipinas y dejó al menos 36 muertos, 34 heridos y 12 personas desaparecidas, según informaron las autoridades locales. El movimiento sísmico provocó graves daños estructurales, derrumbes de edificios y activó alertas de tsunami en varios países de la región.

El epicentro se registró frente a las costas del sur filipino y afectó especialmente a la ciudad de General Santos, donde viven alrededor de 720.000 personas. Allí se reportaron al menos nueve víctimas fatales y numerosos daños materiales. Como medida preventiva, el aeropuerto local fue cerrado hasta nuevo aviso.

Réplicas y temor por nuevos derrumbes

Horas después del primer movimiento, una serie de fuertes réplicas volvió a sacudir la región. La más intensa alcanzó una magnitud de 6,5, según informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).

Ante este escenario, las autoridades ordenaron la evacuación de sectores costeros y recomendaron a la población dirigirse a zonas elevadas por el riesgo de un posible tsunami.

Los equipos de emergencia trabajan contrarreloj en tareas de rescate y remoción de escombros en distintos puntos de la ciudad.

Edificios colapsados y escenas dramáticas

Los mayores daños se registraron en General Santos, donde varios edificios sufrieron daños estructurales severos y algunos colapsaron por completo.

«Muchos edificios fueron afectados, pero no puedo enumerarlos ahora porque estamos ocupados con los rescates», explicó el sargento Robert Dagon, integrante de la policía local.

Videos difundidos en redes sociales mostraron escenas impactantes de destrucción. Entre ellas, el derrumbe parcial de un centro comercial y el colapso de una escuela mientras vecinos observaban con desesperación.

Alerta de tsunami en el Pacífico

Tras el terremoto, el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico emitió advertencias para Filipinas, Indonesia, Palau, Taiwán y Papúa Nueva Guinea ante la posibilidad de olas peligrosas durante las horas posteriores al sismo.

En Indonesia, las autoridades ordenaron evacuaciones preventivas en zonas costeras de Sulawesi del Norte, Gorontalo y las islas Sangihe. Los residentes fueron trasladados hacia áreas elevadas mientras continúa el monitoreo de las condiciones marítimas.

Los organismos de emergencia mantienen la vigilancia permanente sobre toda la región debido al riesgo de nuevas réplicas y posibles alteraciones en el nivel del mar.

Continúan las tareas de rescate

Mientras se intensifican las labores de búsqueda entre los escombros, las autoridades filipinas temen que el número de víctimas aumente en las próximas horas.

Equipos de rescate, fuerzas de seguridad y personal sanitario trabajan en las zonas más afectadas para localizar desaparecidos y asistir a cientos de familias que perdieron sus viviendas tras uno de los terremotos más devastadores registrados en la región en los últimos años.