La privatización de AySA suma cuestionamientos. El consorcio integrado por Rowing, Arcos, Transclor y PHX presentó la oferta más alta por el 90% de las acciones de Agua y Saneamientos Argentinos: 340,2 millones de dólares. La propuesta alternativa, del Grupo Roggio, fue de 285 millones.
Ambas cifras quedaron por debajo de los 450 millones de dólares que el Ministerio de Economía estimaba como valor de referencia para la empresa que provee agua potable a unos 14 millones de personas en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano.
Las críticas al precio
Especialistas y defensores de los servicios públicos sostienen que el monto es bajo para una infraestructura de esa escala. Como ejemplo, señalan que construir desde cero apenas dos plantas de tratamiento de agua costaría más de lo que se pagaría por toda la compañía.
También cuestionan la falta de información: los usuarios no accedieron a la valuación del paquete accionario ni al inventario de pasivos ambientales, un punto que motivó amparos colectivos impulsados desde la Defensoría del Pueblo bonaerense.
Los números del negocio
Según informes del ente regulador ERAS, el grupo adjudicatario espera una recategorización de usuarios por zona que le sumaría unos 93 millones de dólares anuales de flujo de caja. Con ese ingreso adicional, recuperaría la inversión en poco más de tres años.
Quiénes están detrás
El proceso también tiene derivaciones políticas. Firmas del holding Equo Capital figuran con aportes a la campaña de La Libertad Avanza, y Mauricio Filiberti, dueño de Transclor y socio en Edenor, pasaría a tener un rol clave en el mayor consumidor de electricidad del AMBA. Transclor es, además, proveedora de insumos para la potabilización del agua de AySA.
Cómo sigue la privatización
La adjudicación definitiva todavía está pendiente de revisión por parte de la Comisión de Evaluación.






