La vicepresidenta rompió el silencio tras las fuertes críticas del Presidente y defendió su rol en la sesión del Senado que aprobó medidas sociales.

La tensión en el núcleo del Gobierno sumó un nuevo capítulo este sábado cuando la vicepresidenta Victoria Villarruelrespondió públicamente a los cuestionamientos lanzados por el presidente Javier Milei, luego de la polémica sesión del Senado que dio luz verde a un paquete de leyes impulsado por la oposición.

Desde sus redes sociales, Villarruel fue contundente: “Un jubilado no puede esperar, y una discapacitada, menos”, en referencia a las medidas aprobadas por la Cámara Alta que contemplan aumentos previsionales, la prórroga de la moratoria jubilatoria y la declaración de emergencia en materia de discapacidad.

Sin mencionar directamente al mandatario, la vicepresidenta hizo referencia a las críticas internas del oficialismo que la acusaron de haber facilitado una sesión “ilegítima”. En ese contexto, Villarruel sugirió que el ajuste fiscal debería aplicarse en otras áreas del Estado: “Que recorten en viajes oficiales o en gastos reservados. No en los más vulnerables”, afirmó.

Un quiebre expuesto

La sesión del Senado realizada esta semana encendió una crisis política dentro del oficialismo. Javier Milei acusó a Villarruel de actuar como “una traidora” al permitir el tratamiento de proyectos contrarios a la estrategia económica del Gobierno, mientras que la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, también apuntó contra la vicepresidenta con duras declaraciones públicas.

Villarruel, por su parte, reafirmó que su accionar fue en el marco de sus funciones constitucionales como presidenta del Senado y defendió la autonomía legislativa: “El Senado puede sesionar cuando hay quórum. No se trata de obedecer ciegamente al Ejecutivo, sino de cumplir la ley”, expresó en otro mensaje publicado en sus redes.

Más allá de la obediencia

En un tono inusualmente firme, la vicepresidenta también hizo alusión a la distancia personal con el Presidente: “Cuando decida hablar con madurez y respeto, podremos dialogar. Yo la educación no la pierdo nunca”, lanzó, dejando en evidencia una ruptura cada vez más difícil de disimular.

Mientras Milei anticipó que vetará las leyes aprobadas, Villarruel parece decidida a marcar su propio rumbo dentro del Gobierno. Su postura abre un debate más profundo sobre los límites del ajuste fiscal y el rol institucional de cada poder del Estado.