Ante vencimientos por $41 billones en deuda en pesos entre julio y agosto, el Gobierno apuesta a controlar la liquidez sin intervenir directamente en el mercado. El ministro de Economía, Luis Caputo, junto con el Banco Central, tomó una serie de decisiones regulatorias que refuerzan los encajes bancarios y buscan “encajar” la masa de pesos circulante, evitando presiones adicionales sobre el dólar y las tasas de interés.

Con la eliminación de las Letras Fiscales de Liquidez (LEFI) el pasado 17 de julio, los bancos quedaron con excedentes que presionaron a la baja las tasas y elevaron la demanda de dólares, llevando su cotización por encima de los $1.300. En este contexto, la Comunicación “A” 8281 del BCRA elevó al 30% los encajes para depósitos a la vista, fondos comunes de inversión y cauciones bursátiles. La medida fue complementada con la “A” 8286, que extiende ese encaje a los pases pasivos.

Estas decisiones buscan alinear las tasas entre instrumentos financieros, desincentivar arbitrajes en el sistema y estabilizar el tipo de cambio sin intervenciones directas. Caputo y su equipo apuntan a que la gestión de la liquidez esté en manos del sistema bancario y no del regulador.

En paralelo, el Tesoro enfrenta tres vencimientos clave: $11 billones a fines de julio, $19 billones el 13 de agosto y otros $11 billones el 27 de agosto. Para renovar esa masa de pesos sin encender nuevas alertas en el mercado cambiario, el Ministerio de Economía intensificó la colocación de Lecaps, que son instrumentos de deuda capitalizables que buscan absorber liquidez sin presionar al BCRA.

Sin embargo, el fin de las LEFIs generó fricciones internas. Desde el Gobierno critican que los bancos no gestionaron de manera proactiva su liquidez y se apoyaron en la operatoria diaria con el Central. Ahora, se les exige una mayor planificación, incluyendo la posibilidad de destinar los excedentes al financiamiento del sector privado o a la adquisición de deuda del Tesoro.

Caputo descarta una intervención directa en el mercado monetario. Desde el BCRA aseguran que no se establecerá un corredor de tasas para los pases y que el dólar seguirá flotando libremente, en línea con la reputación de mercado que el Gobierno busca consolidar. Las autoridades apuestan a que el sistema financiero encuentre un nuevo equilibrio en este esquema sin distorsiones.

Aún así, el sector bancario solicitó mayor flexibilidad en la gestión intradiaria de fondos, como poder usar los excedentes de un día para cumplir con los encajes del siguiente, o ampliar su exposición a Lecaps sin afectar su posición regulatoria.

El próximo llamado de la Secretaría de Finanzas a fines de julio será clave para medir la capacidad del Gobierno de renovar los vencimientos sin pagar un costo demasiado alto en tasas, y para evaluar si este modelo de encajes reforzados, sin intervención directa, puede sostenerse frente a una economía todavía frágil y con fuertes presiones sobre el tipo de cambio.