El regreso a clases en la escuela a la que asistía Agostina Vega estuvo marcado por el dolor, la reflexión y una nueva preocupación que atraviesa a estudiantes y familias. Tras los días de duelo decretados por la institución, docentes y alumnos retomaron las actividades en medio de un clima de profunda conmoción por el femicidio de la adolescente de 14 años.
En el Instituto Provincial de Educación Media (IPEM) 169 Rafael Escuti de Córdoba, los profesores comenzaron a trabajar junto a los estudiantes para acompañarlos en el proceso de duelo y abordar las consecuencias emocionales que dejó el crimen.
Según relataron docentes del establecimiento, durante las primeras horas de clases surgieron numerosos testimonios de alumnas que manifestaron cambios en su vida cotidiana desde que se conoció el caso. Muchas aseguraron que sus familias comenzaron a restringir sus salidas por temor a que puedan sufrir situaciones similares.
La preocupación también abrió un debate dentro de las aulas sobre las diferencias que existen entre las experiencias de mujeres y varones frente a la inseguridad y la violencia de género. Docentes remarcaron que gran parte de las estudiantes expresaron sentirse más vigiladas o limitadas en sus actividades diarias después del femicidio.
Desde la institución consideran que la escuela cumple un rol fundamental en este contexto, no solo como espacio educativo sino también como ámbito de contención emocional. Por ese motivo, destacaron la importancia de que los adolescentes puedan compartir sus sentimientos, inquietudes y miedos acompañados por docentes y equipos especializados.
Además, se impulsaron actividades vinculadas a la convivencia, la igualdad de género y la Educación Sexual Integral (ESI), con el objetivo de generar herramientas que permitan reflexionar sobre las distintas formas de violencia y fortalecer los mecanismos de prevención.
Agostina había llegado a la institución durante el año pasado luego de un cambio de domicilio familiar. Quienes compartieron clases con ella la recuerdan como una joven participativa, inteligente y muy querida por sus compañeros.
Mientras la investigación judicial avanza para esclarecer completamente el femicidio, la comunidad educativa intenta reconstruirse frente a una pérdida que dejó una profunda huella en las aulas y que volvió a poner en agenda la necesidad de trabajar sobre la prevención de la violencia de género desde edades tempranas.






