En medio de fuertes complicaciones en el transporte público del Área Metropolitana de Buenos Aires, el Gobierno convocó a las empresas de colectivos a una reunión clave para intentar destrabar el conflicto y normalizar el servicio.
El encuentro, previsto para este jueves a las 11, será encabezado por la Secretaría de Transporte y se da en un contexto marcado por la reducción de frecuencias en distintas líneas, que en algunos casos ya alcanza hasta el 30%. La medida impacta directamente en miles de usuarios que dependen del servicio a diario.
Desde el Ejecutivo anticiparon que en las próximas horas se acreditarán fondos destinados al sector, con el objetivo de evitar un paro y garantizar la continuidad del transporte. Sin embargo, desde las empresas advierten que aguardarán la confirmación efectiva del pago antes de tomar cualquier decisión.
El conflicto se originó a partir del reclamo de las compañías por una actualización en la estructura de costos y subsidios, especialmente ante el aumento del precio del gasoil. Según señalaron, los valores actuales quedaron desfasados respecto del costo real del combustible, lo que afecta la operación del servicio.
Actualmente, el Estado cubre cerca del 65% del costo del sistema mediante subsidios, mientras que el resto corresponde a la tarifa que abonan los pasajeros. Este esquema, aseguran desde el sector, necesita una revisión urgente para sostener la actividad.
Mientras tanto, el impacto en la calle ya es evidente. En puntos clave como Liniers y Constitución se registran largas filas, demoras de hasta una hora y unidades colapsadas. La reducción de frecuencias genera escenas de saturación, con pasajeros que deben reorganizar sus viajes y, en muchos casos, extenderlos durante varias horas.
El resultado es un creciente malestar entre los usuarios, que enfrentan dificultades para llegar a sus trabajos, estudios y actividades cotidianas, en medio de la incertidumbre sobre cómo continuará el servicio en los próximos días.






