La crisis económica no da tregua y ahora golpea de lleno a uno de los sectores clave del país: el turismo. Según el informe más reciente del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), durante el mes de junio más de 1,2 millones de argentinos viajaron al exterior, mientras que apenas 542 mil turistas ingresaron al país. La diferencia deja un saldo negativo de 677.200 visitantes internacionales, lo que refleja la profundización de una tendencia preocupante.
El dato más alarmante: por cada argentino que ingresó al país como turista, dos salieron hacia el exterior. Esta dinámica revela una fuga turística sin precedentes que ya está afectando gravemente la temporada de invierno, considerada históricamente como uno de los momentos de mayor actividad para los destinos nacionales.
¿Dónde viajan los argentinos?
El 61,1% de los residentes que salieron del país lo hicieron rumbo a países limítrofes, siendo Brasil (19,1%) y Chile (16,3%) los destinos más elegidos. El 57% lo hizo por vía aérea, el 35,9% por tierra y el 7% por vías fluviales o marítimas. Este fenómeno está estrechamente vinculado a la brecha cambiaria y al abaratamiento relativo de algunos destinos internacionales para quienes cuentan con ingresos en dólares o acceso a divisas a cotizaciones preferenciales.
El turismo receptivo también cae
Del lado de los arribos, el 71,7% de los turistas extranjeros también provino de países limítrofes, destacándose Brasil (27,6%), Uruguay (20,3%) y Chile (11,2%). Sin embargo, la cifra total cayó un 28% respecto al mes anterior, lo que deja en evidencia la falta de incentivos y la pérdida de competitividad turística frente a otros destinos regionales.
Vacaciones de invierno históricamente malas
Los números del turismo interno durante las vacaciones de invierno son desoladores. Mar del Plata, por ejemplo, apenas alcanzó un 30% de ocupación hotelera en la primera semana del receso, al menos 15 puntos por debajo del año pasado. Incluso varios hoteles decidieron no abrir sus puertas, al estimar que los costos superaban las posibles ganancias.
Ciudades tradicionalmente fuertes como Mendoza y Bariloche también muestran caídas. En Mendoza, las reservas cayeron un 50% según el portal Sitio Andino, influenciado además por la ausencia de nieve en los centros de esquí. Bariloche, a pesar de cierta recuperación, continúa muy por debajo de los niveles habituales.
La única excepción parece ser las Cataratas del Iguazú, que mantienen buenos niveles de ocupación y consumo. Sin embargo, esto no alcanza para revertir la tendencia general.
El temor de fondo: un verano aún peor
Los empresarios del sector advierten que esta tendencia podría empeorar de cara al verano 2026, en un contexto donde las últimas vacaciones de verano también fueron decepcionantes. La combinación de inflación, pérdida del poder adquisitivo, suba de precios en destinos locales y la tentación de viajar al exterior está vaciando los destinos nacionales.
En definitiva, el país enfrenta una fuga de turistas sin precedentes, una baja en el consumo turístico interno y un fuerte deterioro en la industria, que pone en jaque miles de empleos y negocios dependientes de esta actividad. El turismo, que supo ser uno de los motores de la economía argentina, hoy atraviesa una de las crisis más profundas de su historia reciente.






