Tras más de 80 años desaparecido, el retrato atribuido al maestro italiano Giuseppe Ghislandi fue trasladado al Palacio de Tribunales en Buenos Aires. La Justicia deberá definir su autenticidad y a quién pertenece: los herederos del marchante judío Jacques Goudstikker reclaman su restitución.
En medio de un fuerte operativo de seguridad, el cuadro robado por el nazismo y hallado en una casa de Mar del Plata fue trasladado al Palacio de Tribunales de la Ciudad de Buenos Aires, donde quedó bajo custodia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. La decisión había sido tomada a principios de septiembre por el juez federal marplatense Santiago Inchausti, a cargo de la investigación.
El magistrado sostuvo que la obra es un bien de “altísimo valor histórico y cultural” que requiere medidas excepcionales de seguridad y preservación. Por eso, su protección pasó a manos del máximo tribunal, en un proceso donde se entrelazan el derecho argentino, el derecho internacional y relaciones diplomáticas con otros países.
La obra en cuestión
El cuadro, conocido como “Retrato de Dama”, es atribuido al pintor italiano Giuseppe Ghislandi (1655-1743). Sin embargo, especialistas en arte de Italia, como María Luisa Pacelli, directora de la Academia Carrara, sostienen que en realidad sería obra de Giacomo Ceruti, y que su título correcto es “Retrato de una dama con guantes y un libro”.
El retrato había sido parte de la colección del marchante judío neerlandés Jacques Goudstikker, despojado de más de 1.100 piezas durante la invasión nazi a los Países Bajos en 1940. Tras su muerte accidental durante la huida de Ámsterdam, la colección fue liquidada a bajo precio entre jerarcas del Tercer Reich.
Documentos de época vinculan la pieza al financista nazi Friedrich Kadgien, asesor de Hermann Göring. Tras la guerra, Kadgien huyó a Sudamérica y se radicó en Argentina, donde murió en 1978. Décadas después, el cuadro apareció en la casa de su hija, en Mar del Plata.
El hallazgo
El hallazgo fue casual: el corresponsal neerlandés Peter Schouten encontró una foto del cuadro en un aviso inmobiliario. Alertada la Justicia, se ordenó un allanamiento en la casa de Patricia Kadgien, hija del jerarca nazi, pero en el lugar ya no estaba. Días más tarde, su abogado entregó la obra voluntariamente al Ministerio Público Fiscal.
La mujer y su esposo, Juan Carlos Cortegoso, fueron detenidos de manera preventiva acusados de encubrimiento agravado vinculado a delitos de lesa humanidad, aunque ambos rechazaron la acusación y alegaron que la obra habría sido adquirida legalmente por la familia.
Lo que viene
La Justicia argentina deberá determinar la autenticidad de la pieza y resolver el reclamo de los herederos de Goudstikker, que exigen su restitución. Mientras tanto, el cuadro permanece en un sector de máxima seguridad de la Corte, bajo medidas especiales que incluyen acceso biométrico, cámaras y custodia permanente.






