El presidente de Estados Unidos afirmó que el consumo de paracetamol durante el embarazo podría estar asociado al autismo y puso en duda la vacunación contra la hepatitis B en recién nacidos. La comunidad médica rechazó sus declaraciones y advirtió que no hay evidencia que respalde esas teorías.
Una nueva polémica sanitaria se desató este lunes tras las declaraciones de Donald Trump, quien aseguró que existe un posible vínculo entre el paracetamol consumido durante el embarazo y el autismo infantil, sin aportar evidencia científica que lo respalde.
El mandatario norteamericano, acompañado por su secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr., conocido por su militancia antivacunas, sostuvo en la sala Roosevelt de la Casa Blanca que “el acetaminofeno puede asociarse con un riesgo muy elevado de autismo”. Según Trump, las mujeres deberían restringir su uso durante el embarazo “salvo en casos médicos extremos, como una fiebre muy alta”.
Trump fue más allá y atribuyó el crecimiento de diagnósticos de autismo en un 400% a factores “artificiales”, vinculados a medicamentos de consumo masivo. Además, sugirió el uso de ácido fólico (leucovorina) como parte de un supuesto tratamiento contra el autismo.
Críticas de la comunidad científica
Las declaraciones fueron rápidamente rechazadas por asociaciones médicas y organismos de salud internacionales. Expertos recordaron que el paracetamol es uno de los analgésicos más seguros para embarazadas, siempre que se administre bajo indicación médica y en dosis adecuadas.
El autismo es un trastorno del neurodesarrollo con un amplio espectro de síntomas y causas vinculadas a factores genéticos y ambientales. Si bien existen estudios observacionales sobre posibles asociaciones con distintos medicamentos, ninguna investigación confirmó un vínculo causal con el paracetamol.
La Clínica Mayo subraya que, aunque no existe cura, el tratamiento temprano durante la infancia puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida de los niños.
Un historial de declaraciones polémicas
No es la primera vez que Trump difunde mensajes cuestionados por la comunidad científica. Durante la pandemia de COVID-19 recomendó el uso de hidroxicloroquina y hasta sugirió tomar sol como medida preventiva.
En esta oportunidad, también puso en duda la vacunación contra la hepatitis B en recién nacidos, enfermedad crónica y altamente contagiosa. “No hay motivos para vacunar a los bebés. Yo diría que esperen hasta los 12 años”, aseguró, en abierta contradicción con las guías internacionales de inmunización.
Kennedy Jr., alineado con estas posturas, ya había planteado en el pasado que las vacunas podían causar autismo, una teoría desacreditada por décadas de estudios científicos.
Reacción internacional
Las declaraciones de Trump generaron alarma en la comunidad sanitaria mundial. La OMS y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) reiteraron que no existe evidencia de un vínculo entre paracetamol y autismo y defendieron la seguridad de la vacunación infantil.
Los especialistas advierten que este tipo de mensajes pueden confundir a la población y generar riesgos en la salud pública, especialmente en embarazadas y recién nacidos.






