La inflación que afecta al poder adquisitivo de los trabajadores mostró una aceleración en julio y se ubicó en el 2% mensual, según el relevamiento del Instituto de Estadística de los Trabajadores (IET) de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) y el Centro para la Concertación y el Desarrollo (CCD).

El dato implica una suba respecto al 1,8% de junio y deja una variación interanual del 36,5%, el nivel más bajo desde febrero de 2021. En lo que va de 2025, el aumento acumulado de precios alcanza el 16,3%, y si se mantiene la tendencia, la proyección anual rondaría el 29,6%.

Entre los rubros que más subieron en el mes se destacan Restaurantes y hoteles (+3,3%), Recreación y cultura (+3,2%) y Transporte (+3%), impulsados por la temporada de vacaciones de invierno. En Alimentos y bebidas no alcohólicas el alza fue del 1,9%, con incrementos significativos en frutas y verduras. La única baja se registró en Prendas de vestir y calzado(-1,4%), afectada por el fin de temporada y la apertura de importaciones.

Nicolás Trotta, director ejecutivo del CCD, advirtió que la suba en alimentos “más que triplicó” la de junio, pasando de 0,6% a 1,9%, y señaló que este es “apenas el efecto inicial de la devaluación de julio” que podría intensificarse en agosto. Por su parte, Fabián Amico, coordinador del IET, vinculó la suba de precios a la depreciación del peso del 14% en julio, que encarece insumos importados y puede generar un traslado a precios más marcado en los próximos meses.

El informe también detalla diferencias según la situación laboral y el nivel de ingresos. Los hogares con jefes no asalariados registraron la mayor suba (2,12%), mientras que asalariados informales y desocupados tuvieron incrementos cercanos al 1,9%. Por ingresos, el decil más alto fue el más afectado (2,35%), y por condición habitacional, los inquilinos tuvieron mayor inflación (2,1%) que los propietarios (1,8%), principalmente por el aumento de los alquileres.