En una ofensiva calificada como «quirúrgica pero contundente», Israel lanzó este jueves el mayor ataque aéreo contra Irán en décadas, apuntando directamente a instalaciones nucleares y objetivos militares clave. La operación, denominada “León Creciente”, despertó preocupación internacional ante la posibilidad de un nuevo conflicto de escala regional en Medio Oriente.

Objetivos estratégicos

Según confirmaron fuentes oficiales israelíes, el ataque tuvo como principales blancos los centros nucleares de Natanz y Fordo, junto con bases de la Guardia Revolucionaria Islámica y viviendas de altos mandos militares. La ofensiva incluyó más de 200 aeronaves y 300 proyectiles, en una acción coordinada que duró poco más de 4 horas.

«El objetivo fue claro: impedir que Irán acceda a un arma nuclear», declaró el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en conferencia de prensa. «No buscamos la guerra, pero tampoco permitiremos amenazas existenciales».

Respuesta inmediata de Irán

Horas después, Irán respondió con una ofensiva masiva utilizando más de 150 misiles balísticos y 100 drones explosivos, dirigidos a distintos puntos estratégicos en territorio israelí. Aunque la mayoría fueron interceptados, el ataque dejó al menos 41 heridos en zonas urbanas como Tel Aviv y Ashkelon.

El régimen iraní afirmó que su reacción fue «legítima defensa ante una agresión sin provocación previa», y advirtió que «cualquier nueva acción será respondida con el doble de fuerza».

Riesgo de guerra regional

Organismos internacionales, incluidos la ONU y la Liga Árabe, advirtieron sobre el riesgo real de una escalada mayor. Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Turquía pidieron «moderación inmediata», mientras que Estados Unidos comenzó a evacuar parte de su personal diplomático en Medio Oriente.

Expertos advierten que actores como Hezbolá en Líbano o los hutíes en Yemen podrían involucrarse en las próximas horas, desatando un conflicto de mayor envergadura.

Impacto económico y político

La tensión provocó un aumento inmediato del 9% en el precio del petróleo y fuertes caídas en las bolsas europeas y asiáticas. A nivel interno, ambos gobiernos enfrentan desafíos: en Israel, aumenta la presión social por la movilización militar obligatoria, mientras que en Irán, sectores reformistas denuncian que la confrontación podría enterrar las negociaciones nucleares con Occidente.


¿Qué sigue?

La comunidad internacional se encuentra en alerta. Las próximas 72 horas serán decisivas para definir si este cruce se mantiene como una ofensiva puntual o si desemboca en una guerra abierta que arrastre a toda la región.