La violencia doméstica continúa siendo una de las problemáticas sociales más graves del país. Según datos difundidos por la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, desde su creación en 2008 ya fueron evaluadas 107.417 situaciones de violencia doméstica en la Ciudad de Buenos Aires, en su mayoría vinculadas a denuncias realizadas por mujeres contra parejas o exparejas. 

El organismo especializado funciona durante las 24 horas, todos los días del año, y tiene como objetivo facilitar el acceso a la Justicia para personas que atraviesan situaciones de violencia dentro del ámbito familiar. Desde su puesta en marcha, realizó más de 105 mil derivaciones a la Justicia civil y más de 85 mil a la Justicia penal, un promedio cercano a las 28 intervenciones judiciales por día. 

Los equipos interdisciplinarios de la OVD están integrados por profesionales de la abogacía, psicología, medicina y trabajo social. Su tarea consiste en recibir denuncias, evaluar riesgos, constatar lesiones y elaborar informes que son remitidos a los distintos fueros judiciales para la adopción de medidas de protección. 

La difusión de estas cifras coincide con una nueva conmemoración del movimiento Ni Una Menos y con la preocupación creciente por los recientes casos de femicidios que conmocionaron al país. Organizaciones de derechos humanos advierten que la violencia de género sigue siendo una problemática estructural que requiere políticas públicas sostenidas y recursos específicos para su prevención y abordaje. 

Los datos oficiales muestran además que durante 2025 se registraron 200 víctimas directas de femicidio en Argentina. La mayoría de los casos ocurrió en ámbitos privados y en contextos donde existía un vínculo previo entre víctima y agresor. Las estadísticas también reflejan que una gran parte de las mujeres asesinadas nunca había realizado una denuncia formal antes del crimen. 

Especialistas remarcan que la detección temprana, el acompañamiento estatal y el acceso efectivo a la Justicia continúan siendo herramientas fundamentales para prevenir situaciones extremas de violencia y proteger a las personas en riesgo.