En un acto cargado de emoción y firmeza, el presidente de la AMIA, Osvaldo Armoza, renovó el reclamo de justicia por el atentado que mató a 85 personas y denunció la presencia iraní en la región. Además, exigió avances en la causa por la muerte del fiscal Alberto Nisman: “¿También deberán pasar 30 años?”.

Este viernes, al cumplirse 31 años del atentado contra la sede de la AMIA, el titular de la mutual israelita, Osvaldo Armoza, encabezó el acto central en el mismo lugar de la tragedia. Frente a funcionarios, familiares de las víctimas y cientos de ciudadanos, lanzó un mensaje contundente: exigió justicia por el ataque terrorista, alertó sobre la infiltración iraní en Latinoamérica y reclamó avances concretos en la causa Nisman.

“El silencio es complicidad”, lanzó Armoza, al dirigir su mensaje al fiscal Eduardo Taiano y al juez Julián Ercolini, encargados de la investigación por la muerte del fiscal Alberto Nisman. “¿En esta causa también deberán pasar 30 años?”, cuestionó.

El acto contó con la presencia del presidente Javier Milei, acompañado por su hermana Karina y miembros del Gabinete, bajo un importante operativo de seguridad. La participación presidencial se da en un contexto de creciente tensión diplomática con Irán, a quien el mandatario considera un “enemigo” del país.

Denuncia contra Irán y Hezbollah

Armoza reafirmó la postura histórica de la comunidad judía argentina: “Irán es el máximo responsable por el atentado que asesinó a 85 inocentes y dejó más de 300 heridos”. Subrayó que la justicia argentina, junto a Interpol, confirmó la responsabilidad del régimen iraní y del grupo Hezbollah en los ataques de 1992 y 1994. También denunció que algunos de los acusados aún tienen propiedades en Argentina y pidió mayor cooperación internacional para su captura.

Además, destacó el fallo de la Cámara Nacional de Casación Penal de 2024, que ratificó el motivo y la autoría del atentado, señalando a la Argentina como blanco del terrorismo internacional por sus vínculos con Israel y su posición en América Latina.

Preocupación regional y pedido por una alianza contra el terrorismo

Uno de los ejes centrales del discurso fue la expansión de la influencia iraní en la región. Armoza mencionó el episodio del avión venezolano-iraní de 2022 y el reciente acuerdo militar entre Irán y Bolivia, como señales preocupantes. “Nos sigue alarmando la infiltración iraní en Latinoamérica ante la falta de respuestas firmes por parte de los gobiernos”, advirtió.

Propuso que Argentina declare a las Fuerzas Quds como organización terrorista y reclamó una legislación moderna para combatir el terrorismo, además de capacitación para el Poder Judicial.

Justicia pendiente y críticas al sistema judicial

Armoza insistió en que todavía hay preguntas sin respuesta: ¿de dónde salió el explosivo? ¿quién armó la camioneta-bomba? ¿quiénes integraban el grupo operativo? Señaló que la documentación clave permanece en condiciones insalubres en un edificio inadecuado y denunció la inacción del fiscal Ouviña y el retraso en la revisión de pruebas.

También pidió a la Corte Suprema que se expida sobre el recurso que busca revertir la absolución de Carlos Telleldín, el último tenedor conocido del vehículo utilizado en el ataque.

Memoria, antisemitismo y apoyo a Israel

En su discurso, el presidente de la AMIA hizo un llamado contra el antisemitismo, al recordar el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. Denunció que tras ese atentado, aumentaron los discursos de odio en todo el mundo, incluyendo universidades, redes sociales y parlamentos democráticos.

Reclamó la liberación de los rehenes aún secuestrados por Hamás y valoró la posición del gobierno argentino por su respaldo a Israel. “Celebramos que la República Argentina se haya parado en el lugar correcto de la historia”, sostuvo.

Cierre con esperanza y memoria activa

El acto concluyó con un mensaje de unidad y compromiso: “No lograron callarnos. Seguiremos juntos y de pie”, expresó Armoza. “Hace 31 años mataron a 85 personas. Pero también hubo cientos de voluntarios y profesionales que salvaron vidas. Afortunadamente, la solidaridad tampoco discrimina”.