Durante la madrugada de este jueves arribó al Aeropuerto Internacional de Ezeiza un grupo de argentinos deportados desde Estados Unidos, en lo que constituye el primer vuelo organizado exclusivamente para ciudadanos nacionalesbajo el endurecimiento migratorio de la administración de Donald Trump.
El traslado se realizó en un Boeing 767-300 de la empresa Omni Air International, con capacidad para más de 240 pasajeros. El itinerario incluyó escalas en Bogotá y en Belo Horizonte, Brasil, antes de aterrizar en Buenos Aires.
Testimonios de los deportados
Uno de los jóvenes expulsados, Mario Robles (25), expresó en diálogo con la prensa: “No somos criminales, no matamos, no violamos, solamente fuimos por el sueño americano”. El muchacho contó que fue detenido en San Antonio, Texas, y que, pese a la incertidumbre, recibió un trato correcto de las autoridades migratorias: “Nos dieron de comer y pude mantener contacto con mi familia”.
En cambio, otro de los deportados relató una experiencia diferente. Según su testimonio, fue arrestado cuando se presentó en una oficina de Migración junto a su hija, ciudadana estadounidense: “A los ojos de ellos somos criminales. Están partiendo familias a la mitad. Es notable el odio y el racismo”.
Ambos confirmaron que la Cancillería argentina intervino para garantizar que la deportación se realizara de manera ordenada.
Impacto de la medida
Con esta decisión, los argentinos deportados tendrán prohibido reingresar a Estados Unidos por un período de cinco años. El operativo refleja la firmeza de la política migratoria impulsada por Trump, que ya generó miles de expulsiones de latinoamericanos en los últimos meses.






