El gobierno de Javier Milei oficializó este lunes la suba del 1,9% en jubilaciones, pensiones y asignaciones que paga la ANSES, siguiendo la inflación con dos meses de atraso, según lo dispuesto por la fórmula de movilidad jubilatoria impuesta por decreto y al margen del Congreso. La medida se complementa con el bono de $70.000, congelado desde hace 15 meses, cuyo poder adquisitivo quedó fuertemente deteriorado frente al aumento del costo de vida.
La resolución publicada en el Boletín Oficial lleva la firma del titular de ANSES, Fernando Bearzi, e impacta en jubilados, pensionados y beneficiarios de asignaciones familiares y universales. El haber mínimo jubilatorio pasa desde septiembre a $320.277,18, al que se le suma el bono para totalizar $390.277,18.
En el caso de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), el monto se ubica en $256.221,74, más el bono, alcanzando $326.221,74. Las pensiones no contributivas (PNC) serán de $224.194,02 y con el adicional llegarán a $294.194,02.
Para quienes perciban haberes superiores al mínimo, el bono cubrirá la diferencia necesaria para equiparar el ingreso al piso de $390.277,18. En las pensiones compartidas entre varios titulares, el cálculo se realizará sumando los montos como si se tratara de un solo beneficiario. El Gobierno aclaró que este bono no será remunerativo ni sufrirá descuentos, manteniendo su carácter excepcional.
La actualización también impactará en las asignaciones familiares y universales (por hijo, AUH, por embarazo, por discapacidad, prenatal, maternidad, nacimiento, adopción y matrimonio). La norma establece que si un integrante del grupo familiar percibe más de $2.359.258, ese grupo perderá automáticamente el derecho a cobrar asignaciones, incluso cuando el total de los ingresos no supere el tope máximo permitido.
Con la nueva resolución, el Gobierno busca recomponer parcialmente los haberes, aunque el aumento del 1,9% y el bono congelado distan de cubrir la inflación acumulada que erosiona el poder adquisitivo de jubilados y pensionados.






