En un contexto de fuerte volatilidad financiera y con un dólar que superó los $1.300, especialistas recomiendan a los inversores más conservadores armar portafolios que combinen bonos corporativos y Cedears para obtener un flujo de ingresos en moneda dura todos los meses.
Bonos corporativos: seguridad y rentabilidad
El asesor financiero Germán Marin explicó que la clave está en diversificar y elegir bonos con buen equilibrio entre calificación de riesgo y tasa de rendimiento. Estos papeles pueden ofrecer una TIR del 7% al 8% anual en dólares.
Entre las opciones destacadas figuran:
- IRCP (IRSA)
- MGCM (Pampa Energía)
- HJCG (John Deere)
- DNC7 (Edenor)
- TLCP y TLCM (Telecom Argentina)
- ARC1 (Aeropuertos 2000)
- VSCD (Vista Energy)
- YMCI e YM34 (YPF)
Estos instrumentos permiten cobrar intereses periódicos, lo que ayuda a generar un ingreso regular.
Cedears: dividendos en dólares de gigantes globales
Otra alternativa son los Cedears de empresas internacionales que pagan dividendos trimestrales. Marin destacó:
- Altria Group (MO): rendimiento cercano al 8% anual.
- Coca-Cola (KO) y Johnson & Johnson (JNJ): retornan en promedio 3% anual.
- AT&T (T): dividendos del 6,5% anual.
Estos activos no solo protegen del riesgo local, sino que también permiten beneficiarse de empresas líderes en el mercado global.
Una “carterita” solo de obligaciones negociables
El asesor financiero Arian Chiarandon propuso un portafolio armado únicamente con obligaciones negociables que, combinadas, permiten generar renta todos los meses:
- YM34 e YMCJ (YPF) y PN36 (Pan American Energy) → pagan en enero, marzo, julio y septiembre.
- GN47 (Genneia) → abril y octubre.
- YFCM (YPF Luz) → febrero, mayo, agosto y noviembre.
- BACG (Banco Macro) → junio y diciembre.
- TLCQ (Telecom Argentina) → enero, abril, julio y octubre.
- OZC3 (Edemsa) → mayo y noviembre.
Según Chiarandon, se trata de una cartera diversificada por sectores que, aunque con riesgos particulares, asegura un flujo de fondos anual estable en dólares.
Una estrategia defensiva para 2025
Con salarios e ingresos en caída y un escenario político incierto, la estrategia de los inversores conservadores apunta a dormir tranquilos: proteger el capital, cobrar intereses y dividendos de manera previsible y evitar la exposición excesiva a los vaivenes del mercado local.






