Aunque el Gobierno celebra el superávit fiscal como eje de su programa económico, el creciente déficit en la cuenta corriente volvió a encender alertas sobre la estabilidad del frente externo. En el primer trimestre de 2025, el déficit superó los USD 5.000 millones, en gran parte por la fuerte salida de dólares vía turismo y servicios, alimentada por el atraso cambiario.

Según el INDEC, solo en servicios hubo un rojo de USD 4.502 millones, el mayor desde que hay registros. A eso se suman las cifras del Banco Central, que indican que entre enero y mayo ya se acumularon casi USD 5.000 millones de déficit en servicios, principalmente por gastos en viajes, pasajes y consumos con tarjeta en el exterior.

El ministro de Economía, Luis Caputo, minimizó el impacto. Afirmó que el desequilibrio no preocupa, dado que proviene de transacciones entre privados y no del exceso de pesos por parte del Estado. “Una persona que compra dólares para viajar y otra que vende para pagar su alquiler son dos partes felices”, graficó el funcionario durante una exposición en el Summit 2025 del IAE.

Sin embargo, distintos economistas advierten que el superávit fiscal, aunque necesario, no es suficiente para garantizar estabilidad cambiaria. Un informe del Banco Provincia explicó que el orden fiscal ayuda a reducir presión sobre el dólar, pero también alertó que la apreciación del tipo de cambio real impulsa las importaciones y agrava la falta de divisas.

“El orden del superávit fiscal se pierde por el desorden de la apreciación cambiaria”, señalaron. “Mientras haya dólares para financiarlo, el déficit de cuenta corriente es manejable. Pero si no hay reservas ni crédito externo, el riesgo crece”, sostuvieron desde la Gerencia de Estudios Económicos de esa entidad.

Gonzalo Carrera, economista de Equilibra, coincidió en que el nivel actual del déficit no es crítico, pero el contexto sí lo es. “En 2017-2018 el desequilibrio era mayor, pero había reservas y financiamiento externo. Hoy no tenés ninguna de las dos cosas”, advirtió. En ese sentido, subrayó que el problema no es solo el flujo, sino el stock de reservas y la falta de acceso a crédito internacional.

Así, aunque el Gobierno intenta transmitir calma con el equilibrio fiscal, los economistas observan con cautela el deterioro de la cuenta corriente. Con reservas estancadas, turismo en alza y mayores importaciones, el debate sobre la sustentabilidad del esquema económico sigue abierto.