Con la mira puesta en las elecciones legislativas, el Gobierno nacional apunta a fortalecer su representación en la Cámara de Diputados con el objetivo de sostener los vetos presidenciales y convertirse en la primera minoría del cuerpo. En juego están 127 de las 257 bancas y un tercio del Senado, en una elección que será determinante para los próximos dos años de gestión.

Actualmente, La Libertad Avanza cuenta con menos de 40 diputados propios, lo que la obliga a tejer alianzas con bloques menores para garantizar la gobernabilidad. La expectativa oficialista es alcanzar al menos 80 escaños, cifra clave para frenar posibles intentos opositores de revertir decretos o leyes vetadas por el Poder Ejecutivo.

La oposición peronista y sus aliados, por su parte, conservan más de 100 bancas y dominan buena parte de las comisiones estratégicas del Congreso. En ese contexto, el oficialismo enfrenta la necesidad de sumar escaños para recuperar margen de maniobra y negociar desde una posición más sólida.

El resultado de los comicios no solo definirá la capacidad de Milei para sostener sus políticas económicas y reformas estructurales, sino también su influencia en la agenda parlamentaria y el futuro de las iniciativas que aún requieren aprobación legislativa. Una mala elección, en cambio, podría profundizar la fragmentación interna y debilitar la relación con sus aliados, complicando los dos últimos años de mandato.