El Tesoro de Estados Unidos se convirtió esta semana en el principal actor del mercado cambiario argentino, tras concretarse un swap de 20.000 millones de dólares y una serie de medidas que implican intervención directa en el valor del dólar. La maniobra, impulsada por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, representa un respaldo sin precedentes a la gestión económica de Javier Milei.

“Estados Unidos está dispuesto a hacer lo que sea necesario dentro de su mandato para apoyar a Argentina”, había anticipado Bessent en abril, y este viernes esa promesa se materializó.

El rol del Tesoro norteamericano en el mercado cambiario

Por primera vez en la historia reciente, el Tesoro norteamericano interviene directamente en el mercado de divisas argentino, con el objetivo de estabilizar la moneda y mantener la banda cambiaria fijada por el Gobierno. La inyección de dólares en la plaza local permitió bajar las cotizaciones paralelas y revalorizar el peso argentino.

Así cerraron las principales cotizaciones:

  • Dólar BNA: $1.450
  • Dólar Blue: $1.475
  • Dólar CCL: $1.457
  • Dólar MEP: $1.440
  • Dólar Mayorista: $1.420

El resultado fue un hecho inédito: el dólar MEP quedó por debajo del oficial del Banco Nación, reflejando el poder de fuego de la intervención norteamericana.

A partir del próximo lunes, tras el feriado, el Tesoro de EE. UU. continuará con su política de control cambiario, respaldando las reservas del Banco Central y garantizando la estabilidad hasta las elecciones del 26 de octubre.

Qué es el “swap” y cómo impacta en la economía argentina

El swap no implica un ingreso inmediato de dólares líquidos, sino que funciona como una línea de respaldo financiero: una garantía que el Gobierno argentino puede usar si necesita reforzar reservas o intervenir en el mercado.

“Es como tener una tarjeta de crédito internacional con un límite altísimo: no se usa todo, pero respalda la solvencia del sistema”, explican desde el Ministerio de Economía.

Este mecanismo, junto con la compra de bonos soberanos por parte de fondos estadounidenses, se traduce en una señal de confianza hacia el país. En la práctica, el Tesoro norteamericano se posiciona como “regulador informal” del dólar argentino, marcando el ritmo de las cotizaciones y conteniendo posibles corridas.

Efectos inmediatos y riesgos

El impacto más visible es la apreciación del peso y la estabilidad temporal del dólar, que se mantiene dentro de los márgenes de la banda definida en abril. Para los consumidores y asalariados, esto significa mayor poder adquisitivo a corto plazo.

Sin embargo, economistas advierten que una moneda apreciada afecta la competitividad exportadora, especialmente en sectores agrícolas e industriales, al reducir la rentabilidad de las ventas externas.

“El tipo de cambio quedará planchado hasta las elecciones. Después, el esquema deberá rediscutirse”, anticipan fuentes cercanas a Bessent.

Un apoyo político y financiero sin precedentes

El respaldo estadounidense llega en un momento clave para la administración Milei. Además del swap, el Tesoro norteamericano se comprometió a comprar bonos argentinos y participar en operaciones de mercado para reforzar la credibilidad financiera del país.

Bessent y Milei mantienen un contacto directo, y el encuentro previsto con Donald Trump en Washington el martes próximo buscará consolidar un acuerdo político-económico a largo plazo.

“El peso está subvaluado; hay que comprar barato y vender caro”, insistió Bessent al anunciar el paquete. Su intervención marcó el inicio de una nueva etapa de cooperación entre Buenos Aires y Washington.