La Policía de Córdoba confirmó este domingo la detención de Pablo Laurta, acusado de asesinar a su expareja Luna Giardina y a su exsuegra Mariel Zamudio, y de secuestrar a su hijo Pedro Rodríguez Laurta, de 5 años, quien fue hallado sano y salvo en Gualeguaychú, Entre Ríos. Pero lo que comenzó como un doble femicidio con secuestro derivó en una trama criminal mucho más compleja, que incluye la desaparición de un chofer, un auto incendiado y un fuego fatal en una iglesia.

Una trama con múltiples escenas del crimen

Laurta, ciudadano uruguayo y exmiembro de un grupo antifeminista, habría escapado de Córdoba tras cometer el doble homicidio en el barrio Villa Serrana, donde las víctimas fueron ejecutadas a balazos dentro de su vivienda. Luego, secuestró a su hijo y emprendió la fuga.

El auto calcinado encontrado en la Ruta de las Altas Cumbres se convirtió en una pista clave: pertenecía a Martín Sebastián Palacios, un chofer entrerriano de 49 años desaparecido desde el 8 de octubre. Los investigadores creen que Laurta lo habría reducido o asesinado para usar su vehículo durante la huida.

La Fiscalía de Violencia Familiar y de Género del 2º Turno, a cargo de Eugenia Pérez Moreno, activó la Alerta Sofía, lo que permitió difundir la imagen del menor a nivel nacional y coordinar el operativo con fuerzas de Entre Ríos.

Laurta fue localizado en el hotel Berlín de Gualeguaychú, mientras intentaba contratar un taxi para cruzar a Uruguay. Dos policías encubiertos lo interceptaron y detuvieron sin resistencia.

Violencia previa y señales ignoradas

Luna Giardina había denunciado reiteradas veces a su agresor. En 2021, escapó de Uruguay luego de que Laurta intentara estrangularla. En su declaración, relató años de abusos físicos y psicológicos, y advirtió que él participaba en foros donde justificaba los femicidios.

“Lo que más miedo me da es que hace poco compartió la noticia de un hombre que mató a su exesposa y escribió: ‘Lo sorprendente es que esos desenlaces no sean más comunes’”, había declarado Luna ante la Justicia.

Vivía bajo custodia judicial y con un botón antipánico, que no alcanzó a activar. La pistola 9 mm utilizada en el crimen fue rastreada hasta un registro de armas uruguayas, lo que refuerza la hipótesis de una fuga planificada con apoyo internacional.

El nexo con el incendio en una iglesia

Otra línea de investigación vincula al detenido con la iglesia evangélica “Nuevo Amanecer con Jesús”, que celebraba su aniversario a pocas cuadras del lugar del doble crimen. Horas después de ese evento, un incendio destruyó el templo y provocó la muerte de dos niñas uruguayas de 1 y 5 años, pertenecientes a una delegación que había viajado desde Canelones.

Aunque por ahora no se probó una conexión directa, los fiscales creen que Laurta podría haber usado la congregación como cobertura para ocultarse o planificar su fuga, aprovechando la presencia de familias uruguayas.

Una investigación que recién empieza

El caso generó conmoción en Córdoba y puso en marcha un operativo multinacional con participación de la Interpol, la Gendarmería, la Policía Federal y Migraciones. Los investigadores analizan el ADN hallado en el vehículo incendiado y buscan determinar si el chofer desaparecido fue víctima directa del femicida.

“Hay coincidencias temporales, geográficas y de modus operandi. No descartamos una secuencia de crímenes interconectados”, indicó una fuente policial.

El pequeño Pedro se encuentra bajo protección y contención psicológica, mientras Laurta permanece detenido a disposición de la Justicia, acusado de doble femicidio, privación ilegítima de la libertad agravada y homicidio en contexto de violencia de género.