El escándalo en Avellaneda tras el partido suspendido entre Independiente y la Universidad de Chile por Copa Sudamericana 2025 dejó un saldo dramático: un hincha chileno se encuentra en riesgo vital y al menos 19 personas resultaron heridas de distinta consideración.
El ataque de la barrabrava de Independiente, que irrumpió en la tribuna visitante tras una zona liberada, terminó con escenas de extrema violencia. Mujeres, hombres y niños fueron golpeados brutalmente y despojados de sus pertenencias en medio del caos. Muchos debieron ser trasladados a hospitales cercanos con politraumatismos, heridas cortantes y hasta apuñalamientos.
El caso más grave es el de Gonzalo Alfaro, un joven hincha de la U de Chile que cayó desde lo alto de la tribuna intentando escapar de los golpes. Fue operado de urgencia y permanece en estado crítico.
Según informó la dirigencia de la Universidad de Chile, otros 18 simpatizantes fueron hospitalizados en el Fiorito de Avellaneda, el Presidente Perón de Sarandí y el Hospital Wilde, con lesiones que incluyen fracturas, traumatismos de cráneo y heridas de arma blanca.
El presidente del club chileno, Michael Clark, recorrió los hospitales junto a directivos para acompañar a los afectados, mientras que el embajador de Chile en Argentina, José Antonio Viera-Gallo, confirmó que al menos dos de los heridos fueron intervenidos neuroquirúrgicamente y que la situación es delicada.
El episodio se suma al expediente abierto por la Conmebol, que analiza sanciones ejemplares contra Independiente y la U de Chile tras la batalla campal en Avellaneda. El caso ya se perfila como una de las páginas más oscuras de la historia reciente del fútbol sudamericano.






