Dos de los periodistas más identificados con el oficialismo marcaron distancia del Presidente en medio de la crisis por la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS): uno con ironías al aire, el otro con un editorial cargado de bronca.

Viale, entre risas e ironías

El escándalo por los audios de Diego Spagnuolo, ex titular de la ANDIS, ya no solo sacude al Gobierno en el plano político y judicial, sino que empieza a fracturar apoyos mediáticos. En su programa en TN, Jonatan Viale reaccionó con carcajadas al discurso de Javier Milei en la Bolsa de Comercio de Rosario, donde el Presidente evitó referirse al caso y eligió hablar de “la volatilidad de la tasa de interés”.

“Impresionante… olé… un tema que genera mucho debate eh, la volatilidad en la tasa de interés”, ironizó Viale entre risas, mientras su panel coincidía en que “la gente no está esperando eso, sino explicaciones sobre las coimas”. Con sarcasmo, el conductor marcó así su distancia respecto de la estrategia de silencio de la Casa Rosada.

Fantino, con un editorial lapidario

Por su parte, Alejandro Fantino fue todavía más contundente en su programa de streaming. Si bien se definió como libertario, aclaró que no está dispuesto a encubrir irregularidades: “Si yo me entero que estás en la mugre, que estás con algún quilombo, que me estás mintiendo, te fusilo. Se enoje quien se enoje”, lanzó.

El periodista cuestionó la reacción del oficialismo frente a la crisis: “Cuando salió lo del reloj de Karina Milei tardaron 30 segundos en contestar. Si ahora no hablan, ¿qué quiere decir? ¿Que tienen razón? ¿Que hay algo raro?”.

Fantino además defendió a los investigadores del caso, el juez Sebastián Casanello y el fiscal Franco Picardi, a quienes describió como “serios” y alejados de especulación política. Y remarcó: “Más allá de cualquier ideología, si se comprueba un hecho de corrupción, los responsables deben ir presos. Se llamen como se llamen”.

Un golpe inesperado para Milei

El desmarque público de dos de los periodistas más cercanos al oficialismo refleja la magnitud del escándalo y suma presión sobre la Casa Rosada, que hasta el momento mantiene el silencio como estrategia frente a las denuncias por presuntas coimas en la compra de medicamentos para discapacidad.