El Gobierno dispuso cortes masivos en estaciones de servicio y limitaciones a industrias por el colapso del sistema de gas. Hay baja presión en hogares y se suspendieron exportaciones a Chile para priorizar el consumo interno.

En pleno invierno y con temperaturas bajo cero en varias provincias, Argentina atraviesa una de las peores crisis energéticas de los últimos años. El consumo de gas natural alcanzó los 100 millones de metros cúbicos diarios, superando por amplio margen el promedio invernal habitual, lo que obligó al Gobierno a tomar medidas de emergencia.

A través del Comité Ejecutivo de Emergencia —integrado por la Secretaría de Energía, Enargas, Cammesa y las principales distribuidoras del país— se resolvió interrumpir completamente la carga de GNC en estaciones de servicio de gran parte del país, junto con restricciones a industrias. La prioridad: garantizar el abastecimiento residencial.

La situación es crítica en provincias como Mendoza, Córdoba, Tucumán, Santa Fe, Entre Ríos y el interior de Buenos Aires, donde los usuarios con contratos firmes también comenzaron a experimentar interrupciones, además de los interrumpibles, que ya habían sido desconectados a principios de la semana.

En Mendoza, la Asociación Mendocina de Expendedores de Nafta (Amena) confirmó un corte total del expendio de GNC hasta las 14:00 del jueves 3 de julio, y podría extenderse si no mejora la presión en los gasoductos. En paralelo, Mar del Plata enfrenta una baja de presión crítica que dejó a barrios enteros sin servicio.

Además, el Gobierno suspendió de forma temporal las exportaciones de gas a Chile, una medida drástica que refleja la magnitud del desbalance entre oferta y demanda en el sistema nacional. Las centrales térmicas están operando con combustibles líquidos alternativos, como gasoil y fuel oil, más caros y contaminantes.

Desde la Secretaría de Energía se difundió un comunicado responsabilizando al kirchnerismo por la falta de infraestructura: “Durante más de dos décadas, la ausencia de inversión sostenida, la falta de señales de precio y un esquema de tarifas congeladas impidieron el desarrollo de la red necesaria para afrontar este tipo de situaciones”.

Mientras tanto, se espera una recuperación gradual de la oferta desde Vaca Muerta, aunque dependerá de factores climáticos y logísticos. En el corto plazo, el Gobierno pidió a la población un uso racional y responsable del gas, en un contexto donde el sistema energético vuelve a estar al límite.