El despido de al menos 140 trabajadores del Servicio Meteorológico Nacional generó preocupación en el sector y encendió alertas sobre el posible impacto en la capacidad de anticipar fenómenos climáticos extremos.
La medida, que forma parte de un ajuste más amplio, afecta especialmente a áreas clave como la Red de Observación, encargada de relevar datos en estaciones distribuidas en todo el país. Estos registros son fundamentales para elaborar pronósticos precisos y emitir alertas tempranas ante tormentas, granizo o inundaciones.
Según trascendió, los despidos podrían continuar hasta alcanzar unos 240 trabajadores, lo que profundizaría el recorte en un organismo estratégico para la prevención de desastres naturales. Los telegramas comenzaron a enviarse en los últimos días, pese a reclamos y manifestaciones del personal frente a la sede del organismo.
Desde el sector advierten que la reducción de recursos humanos podría afectar directamente el funcionamiento del sistema de alertas, una herramienta clave para que la población y distintos sectores productivos puedan anticiparse a eventos climáticos adversos.
El contexto agrava la preocupación: en los últimos años, el cambio climático intensificó fenómenos como olas de calor, lluvias intensas, ciclogénesis e inundaciones, lo que aumenta la necesidad de contar con información precisa y oportuna.
Además del impacto operativo, los recortes también alcanzan el financiamiento destinado a obras públicas, incluidas las de infraestructura hídrica, lo que podría limitar la capacidad de respuesta ante emergencias.
El escenario abre interrogantes sobre la capacidad del sistema meteorológico para sostener su nivel de cobertura y precisión en un momento en el que la anticipación resulta clave para mitigar riesgos.






