Los nuevos informes forenses y las pericias judiciales reconstruyeron con precisión el horroroso crimen de Martín Sebastián Palacio, el remisero bonaerense de 49 años asesinado por el uruguayo Pablo Rodríguez Laurta, acusado también del doble femicidio de Luna Giardina y su madre, Mariel Zamudio, en Córdoba.

El caso, que conmocionó a la Argentina y Uruguay, expone el accionar metódico y violento del hombre de 39 años, hoy procesado en dos provincias por tres homicidios agravados, y cuya conducta criminal reveló un patrón de frialdad extrema.

El viaje que terminó en asesinato

El 7 de octubre, Palacio salió desde Buenos Aires a bordo de su Toyota Corolla blanco rumbo a Concordia, Entre Ríos, tras ser contratado para un viaje privado. Su pasajero era Laurta, que había regresado desde Uruguay y fingía tener compromisos laborales.

Horas más tarde, el remisero fue ejecutado de un disparo en la cabeza, según confirmaron los peritos forenses. El proyectil, compatible con un arma calibre .38, ingresó por la zona occipital. Luego, el cuerpo fue descuartizado post mortem y repartido en bolsas plásticas que aparecieron en caminos rurales de Rosario del Tala y Villaguay, a más de 200 kilómetros entre sí.

“Las heridas son compatibles con un arma blanca de gran filo; el cuerpo fue desmembrado después del asesinato”, detalló el informe del Equipo Forense de Entre Ríos.

Una mente calculadora y sin empatía

Los investigadores sostienen que Laurta planeó cada paso: eligió al remisero, el lugar del crimen y los sitios de ocultamiento. “La precisión de los cortes y la distancia entre los hallazgos muestran una mente meticulosa y carente de remordimiento”, explicó un perito interviniente.

Tras el crimen, el uruguayo viajó a Córdoba con el vehículo de la víctima, lo incendió para eliminar rastros y días después perpetró otro hecho atroz: asesinó a su ex pareja, Luna Giardina (26), y a su ex suegra, Mariel Zamudio (54), en su casa del barrio Crisol Norte. Ambas fueron apuñaladas y degolladas.

Un perfil violento con antecedentes

Laurta tenía antecedentes por violencia de género y amenazas en Uruguay. En Argentina, había sido denunciado por su ex pareja, que había pedido medidas de restricción por hostigamiento y agresiones. Pese a ello, el hombre permanecía en libertad.

Tras el doble femicidio, intentó escapar, pero fue capturado en la localidad cordobesa de San Francisco, durante un operativo de la Policía provincial.

Doble procesamiento y posible unificación de causas

La Justicia de Entre Ríos lo procesó por el homicidio de Martín Palacio, mientras que la Fiscalía de Córdoba hizo lo propio por el asesinato de Luna Giardina y Mariel Zamudio. Ambas causas podrían unificarse bajo la figura de “triple homicidio agravado por alevosía y vínculo”, un delito que contempla prisión perpetua sin posibilidad de beneficios.

“La secuencia de hechos muestra un comportamiento psicopático, orientado a eliminar cualquier obstáculo afectivo o personal”, señalaron fuentes judiciales.

Por ahora, no se descarta que Laurta haya contado con ayuda para el traslado de las bolsas con los restos del remisero, aunque hasta el momento no hay otros imputados.