El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, desató una nueva polémica en redes sociales al ironizar sobre la denuncia que pesa contra Victoria Donda por el supuesto empleo informal de una trabajadora doméstica. Sin embargo, su mensaje fue rápidamente contrapuesto por usuarios que le recordaron un caso similar —y más grave— dentro del propio gobierno de Mauricio Macri: el de Jorge Triaca, exministro de Trabajo.

Todo comenzó cuando Sturzenegger celebró en su cuenta de X la Resolución 5723/2025, que simplifica el mecanismo de pago de aportes para empleadores de casas particulares. “Ahora, los más de 450.000 empleadores (más uno si se suma Victoria Donda) podrán hacerlo con débito automático. Fin. VLLC!”, escribió en tono sarcástico, haciendo alusión a la exfuncionaria del kirchnerismo.

La frase hacía referencia al caso de Arminda Banda Oxa, la trabajadora que denunció en 2021 a Donda por no haber sido registrada formalmente durante los 10 años que trabajó en su domicilio.

Las redes le pasaron factura

El intento de «chicana» no tardó en volverse contra el ministro. Muchos usuarios le respondieron recordando el caso de Jorge Triaca (h), quien fue duramente cuestionado en 2018 por tener en negro a una empleada doméstica que, además, trabajaba en el SOMU (Sindicato de Obreros Marítimos Unidos), organización intervenida por el propio gobierno del que él formaba parte.

A diferencia de Donda, Triaca se desempeñaba en ese entonces como ministro de Trabajo, es decir, el responsable directo de combatir la informalidad laboral.

Doble vara y contradicciones

Varios usuarios también apuntaron contra la incoherencia del discurso oficialista, al recordar que el presidente Javier Milei ha elogiado públicamente a los evasores fiscales, llamándolos “héroes”. En ese marco, algunos ironizaron que, según esa lógica, Donda no debería ser atacada, sino celebrada por el oficialismo como “una evasora heroína”.

La estrategia de Sturzenegger, habitual defensor de las políticas de ajuste y eliminación de estructuras estatales, terminó despertando más críticas que aplausos, dejando en evidencia el peligro de agitar viejos escándalos cuando la historia no favorece al emisor.