Tras siete días de rastrillajes ininterrumpidos, las autoridades chilenas confirmaron este lunes el cierre del operativo especial para dar con Alejandro Cabrera Iturriaga, el adolescente argentino de 17 años que fue visto por última vez en las aguas de La Serena. Según informaron de manera oficial, ya no existen posibilidades reales de encontrarlo con vida y, desde ahora, solo se realizarán patrullajes de rutina en la zona.
La decisión significó un duro golpe para su familia, que acompañó cada etapa de la búsqueda con esperanza. En paralelo al anuncio, los padres, familiares y amigos del joven realizaron un emotivo encuentro en la misma playa donde Alejandro fue arrastrado por una corriente. Allí encendieron velas, colocaron fotografías y arrojaron flores al mar como gesto de despedida y recuerdo.
El capitán de Puerto de Coquimbo, Daniel Sarzosa, explicó que los familiares estuvieron informados de cada una de las acciones realizadas durante el operativo. “La posibilidad de encontrar al joven con vida ya no es viable”, indicaron desde la autoridad marítima, al justificar la decisión de poner fin al despliegue especial.
La base de las tareas se estableció en la zona de Cuatro Esquinas y desde allí se coordinaron embarcaciones de la Armada, drones, helicópteros, buzos especializados y la participación de más de un centenar de voluntarios. Los rastrillajes abarcaron un extenso sector de la costa, desde Punta Teatinos hasta Peñuelas, con la colaboración de pescadores de la Caleta de Peñuelas.
Sin embargo, las fuertes corrientes, el oleaje intenso y la amplitud del área de búsqueda jugaron en contra de los equipos de rescate, que durante siete días no lograron hallar rastros concretos que permitieran continuar con expectativas positivas.
El hecho ocurrió cuando Alejandro ingresó al mar junto a cuatro familiares en un sector que no estaba habilitado para bañistas. Una corriente repentina los arrastró mar adentro. Un trabajador local, Francisco Boldo, logró rescatar a cuatro de ellos tras escuchar los gritos de auxilio y no dudó en lanzarse varias veces al agua, pero no consiguió alcanzar al quinto joven. Su accionar evitó una tragedia aún mayor y fue reconocido por la comunidad.
Con el operativo ya concluido, la familia de Alejandro enfrenta ahora una etapa marcada por el dolor y la incertidumbre. El caso, que conmovió tanto a Chile como a la Argentina, deja una fuerte advertencia sobre los riesgos del mar en zonas no habilitadas y el impacto de una tragedia que movilizó a toda una región.






