El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de nuevos aranceles a las importaciones provenientes de más de 70 países, como parte de una estrategia de protección del mercado interno. Sin embargo, la Argentina fue incluida en el grupo de naciones “favorecidas”, con un arancel del 10%, el menor dentro del nuevo esquema comercial.

La medida, que comenzará a regir este viernes, forma parte de la Orden Ejecutiva 14257 firmada por Trump en abril de 2025, con la que relanzó su política de “aranceles recíprocos”. A diferencia de países como China, que aplicaron represalias elevando sus tasas hasta un 50%, la Argentina optó por no imponer barreras en respuesta, en un gesto que favoreció las negociaciones bilaterales.

Desde el anuncio del decreto, el Gobierno argentino inició contactos diplomáticos y comerciales con Estados Unidos, buscando minimizar el impacto sobre las exportaciones nacionales. Según fuentes cercanas a la negociación citadas por la periodista Liliana Franco, las conversaciones avanzaron de forma positiva, aunque el acuerdo definitivo podría firmarse recién después de la entrada en vigencia de los aranceles.

La relación personal entre Javier Milei y Donald Trump —fortalecida en eventos como la CPAC 2025— habría sido clave para alcanzar un trato preferencial. Mientras otros bloques como Brasil y la Unión Europea lograron aranceles más altos (del 50% y del 15% para la mayoría de sus productos, respectivamente), la Argentina enfrentará un recargo del 10% sobre el valor total de sus exportaciones a Estados Unidos.

Este resultado fue leído como un éxito diplomático por el Gobierno argentino, que destacó la importancia de preservar los canales de diálogo comercial en un contexto internacional de creciente proteccionismo.