El nuevo ministro del Interior, Diego Santilli, aseguró que su principal objetivo será fortalecer el diálogo político y avanzar en las reformas estructurales que impulsa el Gobierno. En sus primeras declaraciones tras su designación, destacó su vínculo con el presidente Javier Milei y remarcó que la nueva etapa del Ejecutivo “requiere acuerdos y no enfrentamientos”.
“Lo venimos acompañando hace dos años, inquebrantablemente. Desde antes del balotaje venimos trabajando juntos, y ahora llega el momento de consolidar una nueva fase del Gobierno”, expresó el funcionario, quien confirmó que renunciará a su banca en Diputados para asumir formalmente el cargo.
Santilli reveló que su conversación con el Presidente se centró en los próximos desafíos: “Me planteó los ejes de trabajo: presupuesto, modernización laboral, reforma fiscal, nuevo Código Penal y una agenda parlamentaria para 2026. Lo esencial ahora es empezar ese camino”.
“La Argentina necesita acuerdos, no bloqueos”
El flamante ministro señaló que su tarea será coordinar la relación con los gobernadores, intendentes y el Congreso, buscando consensos que permitan avanzar con los proyectos del Ejecutivo. “Mi trabajo será dialogar y escuchar. La Argentina necesita acuerdos, no bloqueos. No podemos seguir frenando reformas que generan empleo y crecimiento”, sostuvo.
Consultado sobre los desafíos laborales, Santilli fue contundente:
“Más del 50% de la fuerza laboral es informal, sin derechos ni jubilación. Tenemos que dar oportunidades y formalizar. El desafío es incorporar millones de trabajadores al empleo formal”.
Una nueva etapa de gestión
Santilli consideró que el país está ingresando en “una nueva fase” tras la estabilización económica. “Ahora el objetivo central son las reformas. Hay que leer y escuchar al Presidente: está claro lo que busca hacia adelante”, afirmó.
También destacó que el Ministerio del Interior será clave para lograr consensos políticos y garantizar la gobernabilidad: “Hay que ordenar, negociar y construir desde el diálogo. Ese es mi rol”.
Con su llegada al Gabinete, el dirigente del PRO se convierte en una de las principales figuras encargadas de tender puentes entre el Gobierno nacional y las provincias, en un contexto político donde cada voto y cada acuerdo serán decisivos para avanzar con el paquete de reformas que el Ejecutivo busca implementar.






