El juicio por el femicidio de Cecilia Strzyzowski vivió una jornada cargada de tensión en Resistencia, Chaco, donde Emerenciano y César Sena volvieron a cubrirse el rostro frente a las cámaras al ingresar a la sala de audiencias. En contraste, Gloria Romero, la madre de la joven asesinada, retomó su declaración entre lágrimas y aportó nuevos detalles sobre los mensajes que recibió tras la desaparición de su hija, los cuales, según sospecha, fueron escritos por su asesino.

Durante su testimonio, Gloria recordó el momento en que le mostraron las pertenencias de su hija halladas en el predio de los Sena. “Ese hollín era mi hija”, expresó con dolor. También relató los mensajes que llegaron desde el celular de Cecilia días después de su desaparición, pero cuyo tono le resultó extraño:

“Los mensajes eran raros. No era mi hija la que escribía”, aseguró.

Uno de ellos decía: “Ya estamos en el hotel, hermoso todo. Solo que se me cayó el celular al baño jeje”. Para Gloria, ese “jeje” fue determinante: “Cecilia nunca usaba esa expresión. Ese mensaje era de César haciéndose pasar por ella”.

Los Sena y una actitud desafiante

En el inicio de la audiencia, tanto Emerenciano como César Sena evitaron ser fotografiados. El primero cubrió su rostro con un barbijo y el segundo con una hoja de papel. “No es la primera vez que lo hacen”, señalaron los presentes. En cambio, Marcela Acuña, madre de César, permaneció con el rostro descubierto y sin emitir palabra.

Los tres enfrentan acusaciones por homicidio doblemente agravado por el vínculo y en contexto de violencia de género. César está imputado como autor material, mientras que sus padres son juzgados como partícipes primarios.

Testimonios que estremecen

Durante la jornada también declararon varios testigos, entre ellos un amigo cercano de Cecilia que afirmó que César controlaba cada aspecto de su vida y que la joven “vivía con miedo”. La psicóloga María Eugenia Álvarez Piccilli, que los atendía en terapia de pareja, confirmó que el acusado estaba medicado y mostraba rasgos de manipulación y dependencia emocional.

Además, empleadas del clan Sena declararon haber visto a César el día del crimen, cubierto de hollín, dato que coincide con la hipótesis de la fiscalía sobre la quema del cuerpo en la chanchería familiar.

El pedido de justicia

El juicio se desarrolla bajo estrictas medidas de seguridad y con presencia limitada de prensa. Gloria Romero, símbolo de la búsqueda de justicia, volvió a pedir fuerza para continuar:

“No quiero venganza, quiero justicia. Cada vez que vuelvo acá, me matan otra vez”.

A más de dos años del crimen, el caso de Cecilia Strzyzowski sigue conmoviendo al país. Mientras los Sena intentan ocultarse de las cámaras, la madre de la víctima continúa enfrentándolos con entereza, aferrada al reclamo que repite en cada audiencia: “Cecilia somos todas”.