Javier Milei proyecta una nueva etapa para su gobierno tras las elecciones legislativas de octubre. Con la expectativa de duplicar su representación parlamentaria, el Presidente anticipa una fase “propositiva” y reformista, centrada en avanzar con leyes clave como la reforma laboral, la impositiva y la previsional. Sin embargo, aun con un resultado electoral favorable, La Libertad Avanza (LLA) no alcanzaría el quórum propio, por lo que deberá seguir negociando con aliados circunstanciales para hacer prosperar su agenda.
Actualmente, LLA cuenta con una minoría inédita en el Congreso. Las proyecciones más optimistas ubican al oficialismo con algo más de 80 bancas en Diputados y hasta 22 senadores tras los comicios, siempre que logre imponerse en las ocho provincias que eligen representantes en la Cámara alta. Si bien ese caudal no garantiza mayoría, le permitiría alcanzar el “tercio propio”, un número estratégico para sostener vetos presidenciales y bloquear juicios políticos.
Durante los primeros dos años de mandato, Milei apenas logró aprobar cuatro leyes propias. Su gobierno se caracterizó por una postura reactiva, más enfocada en resistir avances de la oposición que en construir consensos legislativos. A partir de diciembre, busca revertir esa dinámica con una mayor presencia parlamentaria, pero sin dejar de lado su estilo confrontativo.
La puesta en marcha del Consejo de Mayo y la promesa de enviar proyectos alineados con el “Pacto de Mayo” firmado por los gobernadores, buscan dar impulso a su agenda legislativa. Sin embargo, muchos de esos mandatarios no forman parte de su núcleo político y mantienen estrategias autónomas en sus provincias, lo que dificultará una adhesión automática a las propuestas del Ejecutivo.
Según analistas como el politólogo Pablo Salinas, aunque Milei lograra un resultado excepcional en octubre, aún quedaría lejos del quórum. Por eso, la gobernabilidad continuará dependiendo de acuerdos con bloques aliados, fuerzas provinciales o sectores del PRO y la UCR que acompañan ciertas iniciativas.
En paralelo, desde la oposición advierten que el objetivo de Milei no sería tanto avanzar con reformas estructurales, sino consolidar un poder suficiente para bloquear cualquier intento de control institucional. “Busca alcanzar un número que les permita bloquear cualquier iniciativa o límite a su poder, anulando el rol del Congreso como espacio de deliberación y representación plural”, denunció el diputado de la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro.
De cara a los próximos meses, el interrogante no pasa tanto por la cantidad de bancas que obtenga el oficialismo, sino por cómo las utilizará: si para empujar reformas negociadas o para blindarse políticamente en una estrategia de radicalización y confrontación.






